Cómo medir cambios conductuales

El proceso de formación o capacitación es una de las herramientas claves que tiene el área de Capital Humano para lograr que las estrategias de negocios se cumplan y que los objetivos sean alcanzados. La capacitación ayuda a que la empresa tenga éxito ya que aporta significativamente en el desarrollo del personal, potenciando su desempeño y rendimiento laboral, lo que se ve reflejado en un impacto positivo en la productividad de la empresa. Para muchos autores, la capacitación es considerada como una parte fundamental de la columna vertebral de la instrumentación de estrategias.

Por capacitación se entiende el proceso formal por el cual las personas aprenden aspectos técnicos y habilidades blandas. Se puede adquirir conocimientos específicos, desarrollar destrezas, actitudes o conductas que potencien el desempeño de los trabajadores, acorde a los estándares que la empresa determine como óptimos (Canessa, 2008).

Según Chiavenato (2007), la capacitación (o adiestramiento, en palabras del autor) es el proceso en el que la empresa estimula al trabajador a incrementar sus conocimientos, destrezas y habilidades para aumentar la eficiencia en la ejecución de las tareas, y así contribuir a su propio bienestar y al de la organización.
Si bien la mayoría de las empresas capacitan a su personal, son pocas las que evalúan científicamente si este proceso tiene resultados favorables dentro del área y para el negocio en general. Según Chiavenato (2007), es necesario evaluar la eficiencia del programa de entrenamiento, considerando los siguientes aspectos: determinar si si las técnicas del entrenamiento son efectivas, si produjo las modificaciones esperadas en el comportamiento de los empleados, verificar si los resultados del entrenamiento tienen relación con las metas de la empresa.

Muchas organizaciones observan que el proceso de formación fracasa con el tiempo, o no ven os reales beneficios y resultados inmediatamente después de a la ejecución del proceso, por ende, no están al tanto si la inversión en costos y tiempo presenta resultados, algo bastante crítico para la gestión e implementación de mejoras en el área.

La evaluación del impacto de la capacitación debe ser una práctica constante, realizada meses después del término del entrenamiento y efectuada por personal externo, los cuales otorgarán mayores niveles de transparencia y objetividad al análisis.

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